Jorge Rodríguez

Campaña

9.nov.2017 / 10:45 am / Haga un comentario

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Texto: Con el mazo dando.

Caracas ha sido siempre una ciudad levantisca, rebelde, famosa por el espíritu indoblegable de sus ciudadanos. Ese espíritu de lucha nos viene de lejos. De las batallas que libraron los primeros pobladores de este valle para defender su libertad, con el Cacique Guacaipuro a la cabeza, héroe de la resistencia indígena. La rebeldía es la herencia luminosa que el más ilustre caraqueño, el Libertador Simón Bolívar, legó a la ciudad para desterrar por siempre de nuestras tierras la opresión y tiranía de los imperios. Los caraqueños llevan tatuados en el alma, en lo más profundo de la conciencia colectiva, la marca indeleble de la libertad. Una y otra vez a lo largo de 450 años de historia, Caracas ha sido el epicentro del combate ideológico, político y social del país, y del planeta. Cuando el fin de las ideologías, el capitalismo salvaje y depredador campeaba en el mundo, esa consciencia libertaria de los caraqueños brotó espontáneamente para sacudir al país, con aquel Caracazo de 1989, simiente del Movimiento Bolivariano y del auroral “por ahora” del Comandante eterno Hugo Chávez, quien tres años después abrió el camino venturoso de la revolución.

Por eso, el que aspire a gobernar la Alcaldía del Municipio Bolivariano de Libertador tiene que estar compenetrado con las raíces profundamente rebeldes y libertarias de la ciudad. Si algún candidato ha demostrado representar cabalmente los valores de la Caracas combativa e inconforme, pero al mismo tiempo profundamente solidaria esta ha sido Erika Farías. Sus convicciones políticas y el compromiso con la Caracas profunda, la de las comunidades más humildes y luchadoras, la han acompañado toda la vida. Es una caraqueña rebelde que creció en la protesta, peleando en el barrio Los Eucaliptos de la parroquia San Juan para organizar a la comunidad en la batalla por tener agua potable. En los años ochenta, cuando la Policía Metropolitana y los cuerpos de seguridad de los gobiernos adecos y copeyanos, acababa con las protestas estudiantiles a plomo limpio, ella estaba en la primera fila del combate en el Instituto Pedagógico de Caracas, dirigiendo el Centro Estudiantil 24 de Julio.

Cuando el Movimiento Popular Bolivariano tomó calle y se hizo pueblo, allí estaba esta sanjuanera de pura cepa, dando contenido político y social a la rebelión. Su liderazgo se forjó al lado de la gente, organizando el Movimiento Francisco de Miranda, bastión de la formación ideológica de los jóvenes que comenzaron a crecer bajo la sombra del árbol de las tres raíces y la revolución incluyente, humanista e irrevocablemente socialista comandada por Hugo Chávez. Siempre leal, siempre firme, siempre valerosa para defender la revolución bolivariana y el legado de Chávez, sus convicciones han quedado plasmadas fehacientemente en los espacios donde ha tenido responsabilidades en la gestión pública. Sus funciones como ministra o como gobernadora de Cojedes tuvieron como norte dar más poder al pueblo y acompañarlo en este hermoso proceso de cambio y liberación. La Caracas combativa bolivariana y chavista, puede estar segura de que la revolución bonita, la de las Comunas, las Misiones, los Comités de Abastecimientos y de la inclusión de los más humildes tendrá a una sanjuanera rebelde luchando a pie firme por una ciudad más integrada, más humanista, más profundamente socialista.

GERARDO BLANCO

@GerardoBlanco65

 

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