Jorge Rodríguez

Alcaldía / Gestión

30.mar.2015 / 07:32 pm / Haga un comentario

 

Caracas, 30 de marzo del 2015.- Velas, cientos de réplicas de Jesucristo tallado en madera crucificado, inciensos y fragancias destinadas a evitar las malas energías, palmas, estampas, escapularios y sayo color morado de todas las tallas posibles, son solo algunos de las elementos que desde el domingo de Ramos hasta el domingo de Resurrección se pueden encontrar en los alrededores de las 12 templos religiosos de Caracas.

Uno de esos espacios es la Basílica de Santa Teresa, la cual está ubicada entre las esquinas La Palma y Santa Teresa. En ella, se le rinde un homenaje al Nazareno de San Pablo, el cual es considerado “el Cristo de la esperanza y el sanador de los males del pueblo”.

Su devoción nace de una forma curiosa. Casi milagrosa. Así lo señala Verlanyer Escobar, el cual funge como trabajador informal desde hace siete años vendiendo túnicas del Nazareno y que este inició de semana, recibió la visita por parte de fiscalizadores de la Dirección de Control Urbano de la Alcaldía de Caracas que le entregaron el permiso de trabajo correspondiente.

Para Escobar, todo inició en el año 1696, cuando “una gran epidemia de viruela afectó a la mayoría de los habitantes de la ciudad capital y por ese motivo, todos los devotos fueron a la iglesia para pedirle al Señor que permitiera acabar con ese mal. En un costado de la iglesia, estaba un árbol limonero y mientras caminaban los fieles acompañando a la imagen, del cual se desprendieron los frutos, que quedaron enredados en su corona. Los feligreses empezaron a consumirlos y al cabo de un rato, se mejoraron” expresó.

Agregó, que fueron más de mil 456 personas las infestadas y curadas con este fruto “divino” y que permitió que el pueblo interpretará el hecho como una señal de Dios. A partir de ese momento, los fieles homenajean al Nazareno de San Pablo con el pago de promesas, las cuales no son otra cosa que acciones simbólicas.

A su juicio, la Semana Santa son “siete días que no se come carne, ni se peca, porque de una u otras forma, se está cumpliendo una especie de tortura”.

¿Por qué se llama San Pablo?

La figura del Nazareno es una obra escultórica que data del siglo XVII. Fue tallada en Sevilla, España, en madera de pino de flandes y luego traída a Caracas, específicamente a la capilla de San Pablo el Ermitaño, donde fue consagrada por Fray González de Acuña el 4 de julio de1674.

En 1880, por problemas políticos con los sectores católicos del país, el presidente Antonio Guzmán Blanco mandó a destruir el templo de San Pablo y en su lugar se construyó el Teatro Municipal, que fue inaugurado en 1881, pero cuenta la leyenda que, estando en el palco presidencial, Guzmán vio la imagen del Nazareno, quien le preguntó: “¿Dónde está mi iglesia?”.

Inmediatamente el Presidente mandó a construir la Basílica de Santa Teresa, adonde fue llevado el Nazareno de San Pablo.

Es tradición católica acompañar, cada Miércoles Santo, la procesión que refleja la imagen sufrida de Jesucristo cargando la cruz y evoca al Nazareno de San Pablo, lo cual representa para los feligreses un símbolo de fe, esperanza y también de agradecimiento puesto que a este santo también se le atribuye el cumplimiento de algún milagro.

Es por eso que la devoción y el sentimiento hacía el “sanador de los males del pueblo” es algo digno de admirar y de reconocer. Los creyentes dicen que es algo tan milagroso que cada miércoles santo, los pliegos de los creyentes de corazón se elevan hasta lo más alto del cielo. Lo sorpréndete es que un año después, acuden arrodillados porque se les cumplió lo necesitado.

 

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