Jorge Rodríguez

Campaña

12.ago.2014 / 12:35 pm / Haga un comentario

Caracas, 11 de agosto de 2014.- Uno de los desafíos arquitectónicos más emblemáticos de Caracas se hizo realidad en el siglo XIX, con la inauguración del entonces denominado Teatro Guzmán Blanco en 1881, el cual inició su historia artística con la puesta en escena de opera II Trovatore, de Giuseppe Verdi.

Con la apertura de este recinto cultural, se abre paso a uno de los capítulos más simbólicos de la historia de la ciudad, con este primer espacio para eventos. Los invitados de ese entonces, asistían con extravagantes ropas de la época, las mujeres con escandalosos sombreros y los caballeros con trajes negros, para hacer notar los apellidos de las personalidades.

Al paso de los años, la electricidad se hizo presente en el Teatro a partir de 1884, sustituyendo el complejo método de gasolina con iluminación. En 1889, el pueblo en rechazo a las políticas aplicadas por Guzmán Blanco, saquea sus propiedades, derribó sus estatuas y el espacio cultural cambia de nombre a Municipal, iniciando una nueva etapa en la historia contemporánea venezolana.

Blanco, tenía una visión futurista quería una ciudad moderna que pudiera competir con Bogotá, La Habana y Lima. Además, de buscar modelos de edificaciones netamente europeas para que la ciudad denominada por él mismo, fuera como la pequeña Paris.

Con motivo de las festividades de 1930 y en conmemoración del centenario de la muerte del Libertador Simón Bolívar, se lleva a cabo una remodelación importante en el recinto, bajo la dirección del ingeniero Ricardo Razetti. El peristilo de madera es reconstruido en mampostería de ladrillo, se contemplan las ornamentales, se cambian los vidrios escarchados blancos, colocándoles malla metálica para la ventilación.

A mitad del siglo XX,  Caracas comienza el proceso de transformación en todos los aspectos en crecimiento y desarrollo, gracias a las bondades de la renta petrolera, pero como consecuencia de este avance el Teatro Municipal sufrió modificaciones, entre ellas la mutilación de su cuerpo frontal, con lo cual el peristilo semicircular, el vestíbulo original y la escalera del palco presidencial desaparecen.

Descripción del edificio

Esta joya arquitectónica posee una sala de espectáculos, de cuatro niveles denominados Patio, Sofá, Palco y Galería, además del escenario más representativo del siglo XIX, concebido como el “Templo de Las Musas”.

Sus espacios cuentan con un mobiliario de estilo Luis XI, luminarias de bronce y cristal tipo plafón aplique, lámparas imperiales, faroletas, una gran lámpara de salón denominada “La Reina” que pende de la parte más alta de la sala principal del Teatro, luminarias escultóricas de bronce que presiden los accesos a todas las escaleras, la belleza de sus espacios y su hermosa línea arquitectónica, lo convirtieron en parte esencial de la memoria ciudadana. Declarado Monumento Nacional según Gaceta Oficial 31.678, del 1 de febrero de 1979.

En años recientes este espacio emblemático fue restaurado por la Alcaldia del Municipal Bolivariano Libertador, a través de la Fundación para la Protección y Defensa del Patrimonio Cultural de Caracas (Fundapatrimonio). Actualmente, es la sede principal de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas (OSMC).

Gracias a los 15 años de Revolución, el pueblo caraqueño puede acceder a disfrutar de las funciones culturales que ofrece este espacio de las artes con entradas económicas o gratuitas. Los fines de semana abre sus puertas para la presentación de obras de teatros, conciertos, eventos y otras actividades que son del agrado de la ciudadanía.

 

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