Jorge Rodríguez

Alcaldía

9.jun.2015 / 09:00 pm / Haga un comentario

Caracas, 09 de junio de 2015.- Salir y caminar por las calles y avenidas del Municipio Libertador, resulta ser muchas veces hasta sorpresivo. Nadie se imagina con que historia de vida se podrá topar en el andar. Por lo general todos observan lo común, aquello que esta a simple vista, sin hacer el esfuerzo de ver que hay detrás de lo habitual.

Es por ello que existe una diferencia entre ver y mirar. Mientras que ver es quedarse con lo superficial de las cosas; mirar es tomar parte del objeto y de su alma, haciéndola sentir a flor de piel; algo que se desconoce al momento de caminar por aquellos espacios que se han convertido en un hogar y en una escuela de enseñanzas para muchas y muchos.

Ejemplo de ese mundo ignorado, ha sido Julio Meléndez, una persona que ha salido adelante a través de su constancia, esfuerzo y perseverancia. Desde hace 19 años llegó a la parroquia San José, Caracas, haciendo vida en un terreno abandonado, donde hoy se levanta el primer Polideportivo de la zona, cuyo nombre será “Norte- Los Liceos”.

La llegada de Meléndez al lugar, se vio marcada por falta de una familia que se encargara de darle cobijo y un espacio para vivir. Fue así como su persona se vio en la obligación de partir sin ningún rumbo hasta llegar a Cotiza. Allí se encontró con cuatro paredes, donde reinaba la insalubridad. Decía que sus compañeros de cuarto, eran animales de calle. Por tal motivo, no le quedó de otra que emprender a solas una ardua jornada de limpieza para un mejor vivir.

“Yo comía en la basura (…) Agarraba latas y sobras y con eso me sustentaba (…) Muchas veces me formaban líos para no estar dentro de la basura. A pesar que a veces me picaba la mano para estar en ella, pues ya estaba acostumbrado (…) Pero poco a poco, me di cuenta que eso estaba mal hecho (…) A tal punto que comencé a ganarme el sustento del día”, dijo.

En consecuencia, Julio Meléndez, convivía sobre la incomodidad de Cotiza. Sus pantalones, camisas y zapatos se transformaban, en sus sabanas y almohadas que eran utilizadas para protegerse de la noche fría y oscura; cuando su cama era un pedazo de cartón. No obstante, pasó tiempo y sorpresivamente comenzó a recibir por parte de todas y todos una ayuda que le permitió un mejor descanso.

“Para bañarme tenía que estar cargando el agua. Una vez dure un mes y 27 días sin echarme agua. Estaba completamente abandonado. Dormía era en el suelo”, agregó.

Años de esfuerzo, se han convertido para Meléndez, en un sueño hecho realidad. Pues ha salido de cuatro paredes que se encontraban en mal estado, para hacer vida dentro de una vivienda digna. Pues la Fundación Caracas (Fundacaracas), ente adscrito a la Alcaldía de Caracas, lo ha ubicado en una mejor zona para su formación.

Según lo narrado, fueron los mismos habitantes de San José, quienes lo ayudaron en la búsqueda de su casa. “Fueron ellos quienes me hicieron el papeleo. Después de cinco meses, me llamaron y la señora Paola Posani, me entregó las llaves de mi casita”, añadió.

Hoy, todos caminan a su alrededor y lo saludan con una humildad y con un amor que se hace sentir a simple vista. Con ellos ha logrado a conseguir ese consuelo que en sus familiares nunca tuvo.

 

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