Jorge Rodríguez

Gestión

20.jun.2012 / 11:20 am


Desde la Biblioteca “Aquiles Nazoa”, en Caricuao, varios poetas declamaron y leyeron sus poesías en un ambiente armónico y mágico

Desde la Biblioteca “Aquiles Nazoa”, en Caricuao, varios poetas declamaron y leyeron sus poesías en un ambiente armónico y mágico

Caracas, 19 de junio de 2012.- En el marco de la celebración del Noveno Festival Mundial de Poesía, la comunidad de Caricuao contó este martes con la participación de escritores de diferentes partes del mundo, quienes estuvieron intercambiando letras y promoviendo la lectura.
Desde la Biblioteca “Aquiles Nazoa”, en Caricuao, varios poetas declamaron y leyeron sus poesías en un ambiente armónico y mágico. Los asistentes estuvieron atentos a las presentaciones de los venezolanos Aracelis García, Neguel Machado, Catia Piñango y Oswaldo Delgado, así como del estadounidense Paul Hoover, quien recitó algunos de sus poemas que posteriormente fueron traducidos al español.
Escribir representa una forma de expresar libremente sus ideas. Así lo expresó Catia Piñango, escritora, quien agregó que “la fiesta de la palabra”, es de vital importancia para la incorporación de poetas venezolanos e internacionales, para “escuchar voces desde otras latitudes”.
“Para mí escribir es un placer, es un oficio, es como el café con leche que me tomo todas las mañanas; es una necesidad, es la necesidad de expresarse, la necesidad de convivir. Es como mi remedio para ciertos males, es parte de mi cotidianidad”, exclamó Piñango.
Para Oswaldo Delgado, escribir es dejarse llevar por los sentimientos, es dar lo que se tiene sin esperar nada a cambio. También dijo sentir una inmensa alegría al ver que un número significativo de poetas se suman a estas jornadas literarias.
Recordó las palabras del escritor venezolano Kotepa Delgado, cuando decía: ‘Escribe, que algo queda’. Oswaldo manifestó que esas palabras influyeron mucho en él. “El amor de Patria hay que sentirlo desde niño, quizás eso lo tenemos interno”.
Terminó su intervención declamando una prosa a su querida Caricuao: “Blanca las garzas en silente vuelo, suben y bajan luces morales de magna conciencia, pues así Caricuao, mi hermosa parroquia… si es un privilegio ser tu habitante es un honor quererte, amarte y cuidarte”.